La perla es la única gema que nace dentro de un ser vivo. Calma y serena, de una dulzura extrema, ha sido símbolo de pureza y sabiduría en casi todas las culturas. En esta guía te contamos cómo se forma, qué significado se le atribuye y cómo cuidarla para que conserve su brillo.
¿Qué es una perla y cómo se forma?
La perla es una gema orgánica. Se forma cuando una ostra o un mejillón cubre un cuerpo extraño con capas finísimas de nácar, el mismo material brillante del interior de la concha. Capa sobre capa, durante meses o años, se forma la perla y su brillo característico, llamado oriente.
Hoy casi todas las perlas que se usan en joyería son cultivadas: son perlas reales, pero el proceso se inicia de forma controlada. Las perlas naturales, formadas sin ayuda, son muy escasas.
Perlas de río y perlas de mar
Las perlas de agua dulce, o perlas de río, se cultivan en mejillones de lagos y ríos. Suelen tener formas más orgánicas e irregulares y una gran variedad de tonos blancos, rosados y lavanda, y son más accesibles que las perlas de mar, que crecen en ostras de agua salada. Son las que usamos en nuestras pulseras, porque cada una es distinta.
Significado y propiedades de la perla
Tradicionalmente se dice que la perla tiene el poder de atraer amigos, ayuda a asimilar los cambios, elimina el miedo y sana las heridas sentimentales. Se le asocia a:
- Pureza, inocencia e integridad
- Honestidad
- Concentración y enfoque
- Meditación y tranquilidad
- Sabiduría
Una creencia muy extendida dice que, cuando una perla pierde su brillo, es porque ya cumplió una etapa: absorbió más energía negativa y tristeza de la que podía retener. En ese caso, la recomendación es dejar de usarla y, en lo posible, reemplazarla.
La perla es además la piedra de nacimiento de junio, junto con la piedra luna y la alejandrita, y el símbolo tradicional de los 30 años de matrimonio.
Cómo cuidar tus perlas
El nácar es delicado: tiene una dureza de 2,5 a 4,5 en la escala de Mohs y lo dañan los ácidos, el sudor y los cosméticos. Sigue la regla de joyería: la perla es lo último que te pones y lo primero que te quitas. Ponte primero el perfume, la crema y el maquillaje, y después tus perlas.
Después de usarlas, pásales un paño suave apenas húmedo y déjalas secar al aire. Guárdalas separadas de otras joyas, en una bolsita de tela, y nunca uses limpiadores de ultrasonido, vapor ni productos químicos.
Las propiedades energéticas de las piedras forman parte de la tradición y la cultura popular, y no reemplazan ninguna indicación médica.
Joyas con perla
Piezas hechas a mano que llevan esta piedra:
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