El collar de lapislázuli y pirita Elena es una pieza única: 1,10 metros tejidos a mano con mostacilla Miyuki que sostienen las piedras. Por su largo puedes llevarlo suelto sobre un vestido o una polera lisa, o dar dos vueltas para un efecto más corto y marcado.
Lapislázuli y pirita, dos piedras que se complementan
El lapislázuli, de azul profundo con pequeños destellos dorados, es la piedra nacional de Chile y se asocia tradicionalmente a la verdad, la comunicación y la protección. La pirita, de brillo metálico, se vincula a la fuerza, la autoestima y la abundancia. Juntas equilibran serenidad y empuje: una invita a decir lo que piensas, la otra a sostenerlo. Puedes leer más en nuestras guías del lapislázuli y de la pirita.
Tejido a mano, en una sola unidad
La mostacilla Miyuki japonesa se teje cuenta por cuenta, así que el collar toma forma despacio y ninguna pieza queda idéntica a otra. Las piedras son naturales: el tono del azul y la cantidad de vetas doradas cambian en cada ejemplar. De este modelo hay una sola unidad disponible.
Cómo usar tu collar de lapislázuli
Con 1,10 metros de largo funciona sobre ropa lisa y de un solo color, que deja ver el contraste del azul con el brillo de la pirita. Llevado en una vuelta alarga la silueta; en dos vueltas queda a la altura del pecho y se ve más compacto. Combina bien con aros pequeños, para que el collar sea el protagonista.
Cuidados de tu collar de lapislázuli
- Retíralo antes de dormir, ducharte o nadar.
- Ponte el perfume y las cremas primero, y la joya después.
- Guárdalo extendido o colgado, para que la mostacilla no se enrede ni se tense.
- Límpialo con un paño suave y seco, sin productos abrasivos.
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